El dolor en sí mismo es importante, y se busca con dedicación, pero ocurre en momentos de gran esfuerzo y sufrimiento. Para obtener algún beneficio mínimo, es necesario realizar ejercicio y trabajo con disciplina. En ocasiones, el dolor puede surgir en circunstancias que, aun siendo difíciles, se afrontan con voluntad para evitar un perjuicio mayor. No obstante, hay situaciones en las que no existe justificación para el daño ni para el sufrimiento innecesario. Quienes incumplen su deber y abandonan sus responsabilidades son igualmente responsables de las consecuencias.